Deshidratación y performance: lo que dice la ciencia
Por qué la hidratación importa en el deporte
La hidratación es uno de los pilares más subestimados del rendimiento deportivo. El cuerpo humano adulto está compuesto en un 60% de agua, y cualquier desequilibrio hídrico repercute directamente sobre la capacidad física, cognitiva y de recuperación. La mayoría de los deportistas subestiman su nivel de deshidratación porque los síntomas tempranos —sed leve, ligera fatiga— son fáciles de ignorar en el contexto del esfuerzo.
Qué encontró la investigación
Una investigación de referencia en el campo es el paper de Cheuvront y Kenefick (2014), "Dehydration: Physiology, Assessment, and Performance Effects", publicado en Comprehensive Physiology. Sus hallazgos son contundentes: perder tan solo el 2% del peso corporal en agua es suficiente para generar una caída significativa en la performance aeróbica. Este umbral —alcanzable en menos de una hora de ejercicio intenso bajo calor— afecta la capacidad cardiovascular, la percepción del esfuerzo y la regulación térmica.
A medida que el déficit aumenta al 4–6%, el deterioro de la fuerza muscular, la velocidad y la concentración se torna evidente. Más allá del agua, la investigación subraya el rol crítico de los electrolitos en el mantenimiento del equilibrio osmótico celular. Sin estos minerales, la rehidratación con agua pura puede ser hasta un 40% menos eficiente a nivel celular.
Cómo hidratarse antes, durante y después
Antes: la meta es llegar correctamente hidratado. Consumir 400–600 ml con electrolitos en las dos horas previas al entrenamiento marca la diferencia. El color de la orina es un indicador práctico: amarillo claro indica hidratación adecuada.
Durante: la reposición continua es clave, especialmente en sesiones superiores a 60 minutos. Se recomienda 150–250 ml cada 15–20 minutos, priorizando bebidas con sodio que estimulan la retención de líquidos y reponen las pérdidas por sudor.
Después: la recuperación hídrica requiere reponer no solo agua sino también los electrolitos perdidos. Los estudios recomiendan consumir 1,5 veces el volumen de líquido perdido durante el ejercicio, idealmente en las primeras dos horas post-sesión.
Conclusión
La evidencia científica es clara: la hidratación no es un detalle, es una variable de performance crítica. Los electrolitos de NEXALBA están formulados en dosis clínicas reales para acompañar cada etapa: sodio y potasio para la hidratación celular, magnesio para la recuperación muscular, calcio para la función neuromuscular. Todo lo que necesitás para rendir, sin lo que no necesitás.
Fuente: Cheuvront, S.N. & Kenefick, R.W. (2014). Dehydration: Physiology, Assessment, and Performance Effects. Comprehensive Physiology, 4(1), 257–285.